Lunares
Término médico: Nevos melanocíticos (nevos pigmentados)


¿Qué es lunares?
Los lunares, llamados médicamente nevos melanocíticos, son acumulaciones benignas de las células que producen el pigmento de la piel. Se ven como manchas o pequeñas elevaciones de color café, negro o rosado en cualquier zona del cuerpo. La mayoría de las personas los desarrolla a lo largo de la vida sin que representen un riesgo para la salud. Existen dos tipos principales: los nevos congénitos, presentes desde el nacimiento, y los nevos adquiridos, que aparecen durante la infancia, la adolescencia o la vida adulta, sobre todo en zonas expuestas al sol. El número y la apariencia de los lunares pueden cambiar de forma gradual con los años, influidos por la exposición solar acumulada, la genética y cambios hormonales como el embarazo. La mayoría permanece estable en tamaño, forma y color durante mucho tiempo, y su sola presencia no es motivo de preocupación. Aun así, conviene observar los lunares de manera periódica, ya que un cambio en su forma, color, tamaño o textura puede ser una señal de alerta que amerita valoración dermatológica. La revisión con dermatoscopia y, en algunos casos, el mapeo corporal de lunares, permite dar seguimiento a estos cambios con mayor precisión y decidir, junto con el paciente, si conviene una extirpación en consultorio para su estudio en laboratorio.
La revisión periódica de lunares es una de las consultas más frecuentes en la práctica dermatológica en México, ya que la gran mayoría de los adultos presenta múltiples lunares a lo largo de la vida sin que esto implique, por sí solo, un problema de salud.
Síntomas Principales
Manchas o pequeñas elevaciones de color café, negro, rosado o similar al tono de la piel
Forma generalmente redonda u ovalada y simétrica
Bordes regulares y bien delimitados
Tamaño estable, casi siempre menor a seis milímetros de diámetro
Superficie lisa o ligeramente elevada, a veces con vello en su interior
Comezón, sangrado o dolor en un lunar ya existente (señal de alerta)
Cambio de color, tamaño, forma o textura con el paso del tiempo (señal de alerta)
Aparición de un lunar nuevo después de los treinta años (señal de alerta)
Causas
Acumulación local de melanocitos, las células que producen el pigmento de la piel, durante su formación
Exposición acumulada a la luz solar a lo largo de la vida
Predisposición genética y antecedentes familiares de múltiples lunares
Cambios hormonales relacionados con la pubertad, el embarazo o el uso de tratamientos hormonales
Presencia de nevos congénitos desde el nacimiento
Factores de Riesgo
Piel clara que se enrojece o quema con facilidad al exponerse al sol
Exposición solar frecuente sin protección adecuada
Antecedentes familiares de numerosos lunares o de melanoma
Tener un número elevado de lunares en el cuerpo
Antecedente de quemaduras solares importantes, en especial durante la infancia
Sistema inmunológico debilitado por alguna condición médica o tratamiento
Si no se atiende: posibles complicaciones
Transformación de un lunar hacia un melanoma cuando no se vigilan sus cambios
Irritación, sangrado o inflamación por fricción con la ropa, joyería o el rasurado
Molestia estética cuando el lunar se ubica en una zona visible del rostro o el cuerpo
Detección tardía de cambios importantes cuando no existe una revisión periódica
Opciones de Tratamiento
Preguntas Frecuentes
¿Es normal tener muchos lunares en el cuerpo?
Sí, tener múltiples lunares es normal y la mayoría de las personas los desarrolla de manera gradual desde la infancia hasta la edad adulta. El número varía de una persona a otra según la genética y la exposición solar acumulada. Tener varios lunares no representa, por sí mismo, un riesgo de salud, aunque conviene revisarlos de forma periódica.
¿Cuándo debo preocuparme por un lunar?
Un lunar debe revisarse con el dermatólogo cuando cambia de forma, color o tamaño, cuando sus bordes se vuelven irregulares, cuando produce comezón, sangrado o dolor sin motivo aparente, o cuando aparece por primera vez después de los treinta años. Estos cambios no siempre indican un problema grave, pero ameritan una valoración profesional para descartarlo a tiempo.
¿Es dolorosa la extirpación de un lunar?
La extirpación de un lunar en consultorio se realiza con anestesia local, por lo que el procedimiento en sí generalmente no resulta doloroso. Puede sentirse una molestia breve durante la aplicación de la anestesia y una sensación de presión mientras se retira el lunar. Después del procedimiento es normal cierta sensibilidad en la zona mientras cicatriza.
¿Todos los lunares se deben quitar?
No, la mayoría de los lunares son benignos y no requieren extirpación. Se recomienda retirarlos cuando presentan cambios sospechosos en su forma, color o tamaño, cuando causan molestia por roce constante con la ropa, o cuando el paciente lo solicita por motivos estéticos. La decisión siempre se toma después de una valoración dermatológica individual.
¿La exposición al sol hace que salgan más lunares?
La exposición solar frecuente y sin protección puede favorecer la aparición de nuevos lunares y oscurecer los ya existentes, especialmente en personas de piel clara. Usar protector solar de forma constante y evitar la exposición prolongada en las horas de mayor intensidad ayuda a reducir este efecto y a cuidar la salud general de la piel.
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Fuentes clínicas de referencia: Catálogo Maestro de Guías de Práctica Clínica, CENETEC, México
