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Soy la Dra. Ana Elizabeth Gastelum Ibarra, especialista en Dermatología con más de 3 años de experiencia. He atendido a más de 10,000 pacientes y realizado más de 3,000 procedimientos quirúrgicos dermatológicos y 500 tratamientos estéticos. Mi prioridad es brindar atención médica integral y personalizada, combinando el diagnóstico clínico preciso con los tratamientos más avanzados para cuidar la salud y estética de tu piel, cabello y uñas.
MÉDICO GENERAL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SINALOA
CÉDULA: 12607529ESPECIALIDAD EN DERMATOLOGÍA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SINALOA
CÉDULA: 15771926
“Cuidar la salud de tu piel de manera integral, combinando ciencia médica y estética para resultados naturales y duraderos.”
Atención Médica Confiable y de Precisión
01Acné
El acné, conocido popularmente como "granos", "barros" o "espinillas", es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta los folículos pilosebáceos, las estructuras que combinan el pelo con la glándula productora de grasa. Se manifiesta con puntos negros, puntos blancos, granos inflamados y, en casos intensos, quistes dolorosos en rostro, pecho y espalda. Esta condición es una de las consultas dermatológicas más frecuentes, especialmente durante la adolescencia, aunque puede presentarse a cualquier edad, incluyendo el llamado acné del adulto, que afecta principalmente a mujeres después de los veinticinco años. Su origen es multifactorial: intervienen cambios hormonales que aumentan la producción de grasa en la piel, la obstrucción de los poros por células muertas, la proliferación de una bacteria que habita naturalmente en el folículo y la respuesta inflamatoria del organismo ante estos factores. Aunque el acné no representa un riesgo para la salud general, su impacto emocional y social puede ser considerable, ya que suele coincidir con etapas de la vida en las que la imagen personal cobra especial importancia. Además, cuando no se atiende de manera adecuada, puede dejar marcas o cicatrices permanentes en la piel. Por ello, la valoración por un dermatólogo permite identificar el tipo y la gravedad del acné para definir un plan de tratamiento personalizado que busca controlar los brotes, prevenir cicatrices y mejorar la calidad de vida de la persona.
02Caída del cabello
La alopecia, conocida coloquialmente como caída del cabello o calvicie, es la pérdida de cabello en el cuero cabelludo que puede presentarse de forma gradual y progresiva o repentina y abundante. Ocurre cuando se altera el ciclo natural de crecimiento capilar, y puede afectar a hombres y mujeres en distintas etapas de la vida. Existen distintos tipos de caída del cabello. La alopecia androgenética es la forma más frecuente y se relaciona con factores hereditarios y hormonales, manifestándose como un adelgazamiento progresivo en la parte superior de la cabeza o en las entradas frontales. El efluvio telógeno, por su parte, es una caída difusa y temporal que suele aparecer después de periodos de estrés, enfermedad, cambios hormonales o deficiencias nutricionales. También existe la alopecia areata, de origen autoinmune, que se presenta como parches redondos sin cabello. La caída del cabello es una de las consultas dermatológicas más frecuentes, y aunque en muchos casos es manejable, identificar la causa específica es fundamental para elegir el abordaje adecuado. La evaluación dermatológica incluye historia clínica detallada, examen del cuero cabelludo y, en ocasiones, estudios complementarios. Iniciar la valoración de manera oportuna puede ayudar a frenar la progresión y mejorar las probabilidades de una buena respuesta al tratamiento.
03Melasma
El melasma, conocido popularmente como "paño" o "mancha del embarazo", es un trastorno de la pigmentación de la piel que produce manchas de color café claro a oscuro, de bordes irregulares y distribución simétrica, principalmente en mejillas, frente, nariz, labio superior y mentón. Es más frecuente en mujeres y suele relacionarse con la exposición solar y con cambios hormonales. Esta condición suele presentarse en tres patrones principales según la zona del rostro que afecta: centrofacial, malar (mejillas y nariz) y mandibular. Según la profundidad del pigmento en la piel, el melasma puede clasificarse como epidérmico, dérmico o mixto, lo cual influye en el tiempo que puede tomar ver una mejoría. No representa un riesgo para la salud física, pero por su ubicación en el rostro puede generar molestia estética y afectar la confianza de quien lo presenta. El melasma tiende a ser una condición crónica y con tendencia a reaparecer, incluso después de que las manchas hayan aclarado. Por ello, la protección solar constante forma parte esencial de cualquier abordaje, ya que la luz ultravioleta y la luz visible pueden reactivar la producción de pigmento. Es común que aparezca o se intensifique durante el embarazo, con el uso de anticonceptivos hormonales o por antecedentes familiares, por lo que la valoración dermatológica ayuda a identificar los factores que lo desencadenan en cada caso.
04Dermatitis seborreica
La dermatitis seborreica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que produce enrojecimiento, descamación y grasa excesiva en zonas con mayor actividad de las glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo, el rostro y el pecho. Popularmente se le conoce como "caspa" cuando afecta el cuero cabelludo, y como "costra láctea" cuando aparece en bebés. Es una condición crónica que evoluciona en brotes: puede mejorar durante algunas semanas o meses y luego reaparecer, especialmente ante situaciones de estrés, cambios de clima o descanso inadecuado. Afecta principalmente las zonas del cuerpo con mayor cantidad de glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo, las cejas, los pliegues alrededor de la nariz, detrás de las orejas y, en ocasiones, el centro del pecho. Puede presentarse en bebés recién nacidos, en la adolescencia y en la edad adulta. Es importante saber que la dermatitis seborreica no está relacionada con una higiene deficiente ni es una infección contagiosa. Se trata de una respuesta inflamatoria de la piel que, con un diagnóstico adecuado y un tratamiento dermatológico personalizado, puede controlarse de forma efectiva, permitiendo periodos prolongados sin molestias visibles.
05Alopecia androgenética
La alopecia androgenética, conocida coloquialmente como calvicie común, calvicie de patrón masculino o calvicie de patrón femenino, es la causa más frecuente de pérdida de cabello en hombres y mujeres. Se trata de una miniaturización progresiva y genéticamente determinada de los folículos pilosos, sensible a las hormonas andrógenas, que produce un adelgazamiento gradual del cabello en zonas específicas del cuero cabelludo. Esta condición se manifiesta de forma distinta según el sexo. En los hombres, el patrón más común inicia con un retroceso de la línea de implantación frontal y un adelgazamiento en la zona de la coronilla, que con el tiempo puede unirse en una sola área de calvicie. En las mujeres, en cambio, suele presentarse como un ensanchamiento gradual de la raya del cabello y una disminución de la densidad en la parte superior de la cabeza, sin llegar habitualmente a la pérdida total del cabello. Se trata de un proceso crónico que avanza lentamente a lo largo de los años y que, aunque no representa un riesgo para la salud física, puede afectar de manera importante la autoestima y la calidad de vida de quien lo padece. Un diagnóstico dermatológico oportuno permite iniciar un tratamiento personalizado que busca frenar la progresión y favorecer, en la medida de lo posible, una mejor densidad capilar.
06Manchas de la piel
Las manchas de la piel, también conocidas como paño, manchas del sol o manchas de la edad, son zonas donde el color de la piel se altera y se vuelve más oscuro o más claro que el tono natural de la persona, y pueden aparecer en el rostro, el cuello, el escote o las manos. Estas alteraciones de la pigmentación ocurren cuando las células encargadas de producir la melanina, el pigmento natural de la piel, trabajan de forma irregular: ya sea generando más pigmento del habitual, lo que produce manchas oscuras, o dejando de producirlo en ciertas zonas, lo que da lugar a manchas más claras. Entre los factores que más influyen en su aparición se encuentran la exposición solar acumulada a lo largo de los años, los cambios hormonales, la cicatrización posterior a inflamaciones como el acné, y el propio proceso de envejecimiento de la piel. Aunque en la mayoría de los casos las manchas no representan un riesgo para la salud, sí pueden afectar la confianza y el bienestar emocional de quien las presenta, y se encuentran entre los motivos de consulta dermatológica más frecuentes. La valoración con un dermatólogo certificado permite identificar el tipo específico de mancha y su profundidad en la piel, lo cual es fundamental para orientar un plan de manejo realista, ya que el tratamiento busca mejorar la apariencia de manera gradual, sin ofrecer resultados inmediatos ni garantizados en todos los casos.
07Rosácea
La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente el rostro, causando enrojecimiento persistente, vasos sanguíneos visibles y, en ocasiones, granitos similares al acné. Popularmente algunas personas la relacionan con la llamada "cuperosis" o simplemente describen tener la "cara roja" de forma constante, aunque se trata de una condición médica bien definida. Esta condición suele evolucionar por etapas y con frecuencia inicia con episodios de rubor facial que van y vienen, hasta convertirse en un enrojecimiento más constante acompañado de vasos sanguíneos visibles y, en algunos casos, de pequeños granitos inflamados. Es más frecuente en la edad adulta, sobre todo en personas de piel clara, y tiende a presentar periodos de brote y de mejoría relacionados con factores como el sol, el calor, el consumo de alcohol o comidas condimentadas, y el estrés. Aunque la rosácea no tiene una cura definitiva, sí puede controlarse de manera efectiva con un diagnóstico dermatológico adecuado y un plan de cuidado personalizado. Identificar los factores que desencadenan cada brote, proteger la piel del sol de forma constante y seguir el tratamiento indicado por el dermatólogo permite, en la mayoría de los casos, reducir el enrojecimiento, controlar las lesiones inflamatorias y mejorar la apariencia y comodidad de la piel a largo plazo.
08Dermatitis atópica
La dermatitis atópica, conocida también como eczema, piel atópica o alergia en la piel, es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta la barrera protectora de la piel, provocando resequedad intensa, comezón persistente y brotes de piel enrojecida e irritada. Suele iniciar en la infancia, aunque puede persistir o presentarse por primera vez en la adolescencia o la edad adulta. Esta condición se relaciona con una combinación de predisposición genética y una respuesta exagerada del sistema inmunológico ante distintos factores ambientales, lo que hace que la piel pierda humedad con facilidad y se vuelva más vulnerable a irritantes, alérgenos y microorganismos. Los brotes suelen presentarse en ciclos, con periodos de mejoría y otros de mayor actividad, y con frecuencia se relacionan con antecedentes personales o familiares de asma o rinitis alérgica. Aunque actualmente no existe una cura definitiva, en la mayoría de los casos la dermatitis atópica puede controlarse de manera adecuada mediante la hidratación diaria de la piel, la identificación de los factores que desencadenan los brotes y el tratamiento indicado por el dermatólogo. Un diagnóstico y un seguimiento oportuno ayudan a reducir la frecuencia de los episodios y a mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.
09Hongos en piel y uñas
Los hongos en la piel y las uñas —conocidos coloquialmente como "hongos", "pie de atleta" cuando afectan los pies, o "jiotes" cuando se presentan como manchas claras en el tronco— son infecciones producidas por microorganismos llamados hongos que colonizan la capa más externa de la piel, el cabello o las uñas, alterando su color, textura o grosor. Existen distintos tipos según la zona afectada: la tiña se refiere a infecciones en piel lisa, cuero cabelludo o ingle; la onicomicosis afecta específicamente a las uñas, engrosándolas, decolorándolas o volviéndolas quebradizas; y la pitiriasis versicolor (los "jiotes") produce manchas claras u oscuras principalmente en el tronco y los brazos. En climas cálidos y húmedos como el de Mazatlán, la sudoración frecuente y el uso de calzado cerrado favorecen la proliferación de estos microorganismos, por lo que es una de las consultas dermatológicas más frecuentes. Aunque suelen confundirse con otras afecciones de la piel, como la psoriasis o el eccema, un diagnóstico dermatológico adecuado permite identificar el tipo específico de hongo involucrado y orientar el tratamiento más apropiado. Con el abordaje correcto, la mayoría de los casos puede mejorar de forma notable, aunque es común que estas infecciones reaparezcan si persisten los factores que las favorecen, por lo que el seguimiento y las medidas de cuidado diario son parte importante del proceso.
10Cicatrices de acné
Las cicatrices de acné, conocidas coloquialmente como hoyitos, marcas de acné o cicatrices de barros y espinillas, son cambios permanentes en la textura o el color de la piel que quedan después de que un grano, quiste o nódulo inflamado cicatriza, cuando la inflamación profunda daña el colágeno de la dermis. Existen distintos tipos de cicatrices de acné. Las cicatrices atróficas, las más comunes, se presentan como pequeñas depresiones o hoyuelos en la piel y se clasifican según su forma en picahielo, en vagón (boxcar) o en ondulación (rolling). Por otro lado, las cicatrices hipertróficas o queloides son elevaciones engrosadas que se forman cuando el cuerpo produce un exceso de colágeno durante la reparación de la piel. Ambos tipos suelen ser más notorios en mejillas, sienes y mandíbula, zonas donde el acné inflamatorio tiende a ser más profundo. El tratamiento de las cicatrices de acné se planea de forma individualizada según el tipo, la profundidad y el tono de piel de cada persona. En la consulta dermatológica se pueden combinar distintas alternativas, como peelings químicos, procedimientos con láser, micropunciones o rellenos, buscando mejorar de manera gradual la textura y la apariencia de la piel. Es importante entender que ningún procedimiento elimina las cicatrices por completo ni de forma inmediata; el objetivo realista es lograr una mejoría visible y progresiva a lo largo de varias sesiones.
11Psoriasis
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, de origen autoinmune, en la que el sistema de defensa acelera la producción de células cutáneas, formando placas rojas engrosadas cubiertas de escamas blanquecinas o plateadas. No es contagiosa y suele presentarse en codos, rodillas, cuero cabelludo y zona lumbar, aunque puede afectar cualquier área del cuerpo. Esta condición evoluciona en ciclos de brotes y periodos de mejoría, y su intensidad puede variar desde placas pequeñas y aisladas hasta afectar amplias zonas del cuerpo. Existen distintas presentaciones, como la psoriasis en placas (la más frecuente), la psoriasis del cuero cabelludo, la psoriasis ungueal que afecta las uñas, y formas menos comunes que se localizan en pliegues cutáneos o en palmas y plantas. En muchas personas, el estrés emocional, los cambios de clima, ciertas infecciones o lesiones en la piel pueden desencadenar o agravar un brote. Aunque actualmente no existe una cura definitiva, la psoriasis puede controlarse de manera adecuada con un seguimiento dermatológico continuo, logrando en la mayoría de los casos periodos prolongados de piel más clara y con menos molestias. El objetivo del tratamiento es reducir la inflamación, controlar la descamación y mejorar la calidad de vida de la persona, ya que además de la piel, en algunos casos la psoriasis puede acompañarse de inflamación articular. Por ello, es importante acudir con el dermatólogo ante cualquier cambio persistente en la piel para recibir una valoración individualizada.
12Vitíligo
El vitíligo es una condición de la piel, autoinmune y crónica, en la que se pierde la pigmentación (color) en ciertas zonas del cuerpo, formando manchas blancas o despigmentadas de bordes definidos. En México también se le describe coloquialmente como "manchas blancas en la piel" o "piel despigmentada". No es contagioso ni doloroso. Ocurre cuando el sistema de defensas del cuerpo ataca por error a los melanocitos, las células encargadas de producir el pigmento de la piel. Como resultado, aparecen manchas blancas que suelen ser simétricas y pueden ubicarse en manos, rostro, alrededor de los ojos y la boca, codos, rodillas o genitales, aunque puede afectar cualquier área, incluido el cabello o el vello corporal. El curso del vitíligo es variable: en algunas personas las manchas permanecen estables durante años, mientras que en otras pueden extenderse gradualmente, por lo que el seguimiento con un dermatólogo certificado ayuda a valorar su evolución. Aunque el vitíligo no representa un riesgo físico grave, puede generar un impacto emocional importante debido a su efecto visible en la apariencia, por lo que la atención integral —incluyendo apoyo psicológico cuando se necesita— forma parte del manejo. No existe una cura garantizada, pero existen opciones de tratamiento dermatológico que buscan ayudar a repigmentar la piel o frenar su avance, con resultados que varían de una persona a otra.
13Urticaria
La urticaria, conocida coloquialmente como "ronchas" o "alergia en la piel", es una reacción cutánea que provoca la aparición súbita de ronchas rojas o rosadas, elevadas y con comezón intensa, que pueden cambiar de forma y ubicación en pocas horas y suelen desaparecer sin dejar marca en menos de un día. Existen dos formas principales: la urticaria aguda, que dura menos de seis semanas y suele relacionarse con una reacción alérgica, una infección reciente o el consumo de ciertos alimentos, y la urticaria crónica, que persiste más de seis semanas, con brotes que pueden repetirse casi a diario, y cuya causa muchas veces no se identifica con claridad aun después de una evaluación completa. En algunos casos se acompaña de angioedema, una inflamación más profunda que afecta párpados, labios, manos o garganta y que puede requerir atención médica inmediata. El diagnóstico de la urticaria es principalmente clínico, basado en la exploración de la piel y en la historia detallada de los episodios. El dermatólogo puede sugerir estudios adicionales cuando los síntomas son persistentes o recurrentes, con el objetivo de identificar posibles desencadenantes. El tratamiento busca controlar la comezón y reducir la frecuencia de los brotes, y en la mayoría de los casos permite que la persona recupere su calidad de vida, aunque el manejo de la urticaria crónica puede requerir seguimiento dermatológico a mediano plazo.
14Dermatitis de contacto
La dermatitis de contacto, conocida también como alergia en la piel, irritación de la piel o ronchas por contacto, es una inflamación cutánea que se presenta cuando la piel entra en contacto directo con una sustancia irritante o un alérgeno. Se manifiesta con enrojecimiento, comezón y, en ocasiones, pequeñas ampollas en la zona expuesta. Existen dos tipos principales: la dermatitis de contacto irritativa, que ocurre cuando una sustancia daña directamente la capa externa de la piel, como detergentes, jabones fuertes o solventes; y la dermatitis de contacto alérgica, en la que el sistema inmunológico reacciona de forma específica ante un alérgeno, como el níquel de la bisutería, ciertos conservadores presentes en cosméticos o el látex. En Mazatlán, el clima cálido y húmedo, junto con la exposición frecuente al sudor, al protector solar y a productos para después del sol, puede favorecer la aparición o el agravamiento de estos episodios. Identificar el agente causante es un paso clave para el manejo de la dermatitis de contacto, ya que evitar la exposición suele ser la base para que la piel mejore. La valoración dermatológica permite diferenciarla de otras afecciones con síntomas parecidos, como la dermatitis atópica o el eccema, y orientar un plan de cuidado personalizado. En la mayoría de los casos, con el manejo adecuado la inflamación puede mejorar de forma considerable, aunque cada piel responde de manera distinta.
15Alopecia areata
La alopecia areata, conocida también de forma coloquial como "peladera", es una enfermedad autoinmune en la que el sistema de defensa del cuerpo ataca por error los folículos pilosos, provocando la caída del cabello en zonas redondeadas y bien delimitadas, generalmente en el cuero cabelludo, aunque puede afectar cualquier zona con vello corporal. Esta condición puede presentarse en distintos grados: desde uno o varios parches pequeños que en muchos casos se resuelven solos con el tiempo, hasta formas más extensas donde se pierde todo el cabello del cuero cabelludo (alopecia total) o todo el vello corporal (alopecia universal). No es una infección ni es contagiosa, y tampoco se relaciona con una falta de higiene o cuidado del cabello. Su evolución es impredecible: puede haber periodos de recuperación espontánea del cabello alternados con nuevos episodios de caída, lo que genera incertidumbre y afecta de manera importante la autoestima y el bienestar emocional de quien la vive. Aunque no existe actualmente una manera comprobada de prevenirla, la valoración temprana con el dermatólogo permite identificar el patrón de afectación, descartar otras causas de caída de cabello con manifestaciones similares y explorar en conjunto con el paciente las opciones de tratamiento disponibles, que buscan favorecer el recrecimiento del cabello y controlar la actividad de la enfermedad a lo largo del tiempo.
16Foliculitis
La foliculitis es la inflamación de los folículos pilosos, es decir, de las pequeñas estructuras de la piel de donde nace cada vello o cabello. Se debe con mayor frecuencia a una infección bacteriana o a irritación mecánica, y se manifiesta como pequeños granitos rojos o con pus. Muchos pacientes la conocen como "granitos infectados" o "barritos por rasurarse". Puede aparecer en cualquier zona del cuerpo con vello, aunque es más frecuente en el cuero cabelludo, la barba, las piernas, las axilas y la zona de la ingle, sobre todo después del rasurado, la depilación o el uso de ropa ajustada. A diferencia del acné, la foliculitis se origina directamente en el folículo piloso y suele relacionarse con fricción, sudoración excesiva o exposición a agua contaminada, como en albercas o tinas de hidromasaje mal desinfectadas. En la mayoría de los casos es una condición leve que mejora con medidas de cuidado en casa y, cuando es necesario, con tratamiento dirigido por el dermatólogo. Sin embargo, cuando se vuelve recurrente, se extiende a varias zonas o no mejora en los tiempos esperados, es importante acudir a valoración dermatológica para descartar otras causas y evitar complicaciones como cicatrices o manchas.
17Verrugas
Las verrugas, conocidas popularmente en México como mezquinos, son pequeños crecimientos ásperos que aparecen en la piel debido a la infección de ciertos tipos del virus del papiloma humano en sus capas más superficiales. Suelen presentarse en manos, pies, rostro o zona genital, y aunque son benignas, resultan contagiosas y en ocasiones causan molestia estética o física. Existen distintos tipos de verrugas según su ubicación y apariencia: las verrugas comunes en manos y dedos, las verrugas plantares en la planta del pie (a veces llamadas ojos de pescado), las verrugas planas de superficie lisa que suelen aparecer en el rostro, y las verrugas filiformes de aspecto alargado, frecuentes alrededor de los ojos o la boca. El virus se transmite por contacto directo con la piel de una persona infectada o con superficies contaminadas, como pisos de albercas, regaderas públicas o vestidores, y entra al cuerpo a través de pequeñas heridas o grietas en la piel. Aunque en algunos casos las verrugas desaparecen solas con el tiempo, especialmente en niños y niñas, muchas personas prefieren tratarlas para evitar que se extiendan a otras zonas del cuerpo o se contagien a otras personas. El dermatólogo puede recomendar distintas opciones según el tamaño, la ubicación y el tipo de verruga, buscando eliminar la lesión de forma segura y con la menor probabilidad de dejar marcas en la piel.
18Hiperhidrosis
La hiperhidrosis, también llamada sudoración excesiva o transpiración excesiva, es una condición médica en la que las glándulas sudoríparas producen más sudor del que el cuerpo necesita para regular la temperatura, ya sea en zonas específicas como manos, axilas, pies o rostro, o de forma generalizada en todo el cuerpo. Existen dos tipos principales: la hiperhidrosis primaria o focal, que suele iniciar en la infancia o la adolescencia sin una causa identificable y afecta zonas concretas de manera simétrica, y la hiperhidrosis secundaria, que aparece como consecuencia de otra condición de salud o de ciertos tratamientos médicos y tiende a ser más generalizada. Aunque en la mayoría de los casos no representa un riesgo grave para la salud física, puede tener un impacto emocional y social considerable, afectando la confianza, las relaciones interpersonales y el desempeño en actividades cotidianas o laborales. El diagnóstico y seguimiento por un dermatólogo permite identificar el tipo de hiperhidrosis, descartar causas subyacentes que requieran atención y definir un plan de manejo personalizado. Aunque no siempre existe una solución única y definitiva, en la mayoría de los casos la sudoración excesiva puede mejorar de forma notoria con el tratamiento adecuado, favoreciendo la calidad de vida de la persona.
19Lunares
Los lunares, llamados médicamente nevos melanocíticos, son acumulaciones benignas de las células que producen el pigmento de la piel. Se ven como manchas o pequeñas elevaciones de color café, negro o rosado en cualquier zona del cuerpo. La mayoría de las personas los desarrolla a lo largo de la vida sin que representen un riesgo para la salud. Existen dos tipos principales: los nevos congénitos, presentes desde el nacimiento, y los nevos adquiridos, que aparecen durante la infancia, la adolescencia o la vida adulta, sobre todo en zonas expuestas al sol. El número y la apariencia de los lunares pueden cambiar de forma gradual con los años, influidos por la exposición solar acumulada, la genética y cambios hormonales como el embarazo. La mayoría permanece estable en tamaño, forma y color durante mucho tiempo, y su sola presencia no es motivo de preocupación. Aun así, conviene observar los lunares de manera periódica, ya que un cambio en su forma, color, tamaño o textura puede ser una señal de alerta que amerita valoración dermatológica. La revisión con dermatoscopia y, en algunos casos, el mapeo corporal de lunares, permite dar seguimiento a estos cambios con mayor precisión y decidir, junto con el paciente, si conviene una extirpación en consultorio para su estudio en laboratorio.
20Cáncer de piel
El cáncer de piel, al que algunos pacientes también se refieren como lunar canceroso o mancha maligna en la piel, es el crecimiento anormal y descontrolado de células cutáneas que puede originarse en cualquier parte del cuerpo. Los tipos más frecuentes en la consulta dermatológica son el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma. El carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, conocidos en conjunto como cáncer de piel no melanoma, suelen crecer de forma lenta y localizada, mientras que el melanoma es menos frecuente pero tiene mayor capacidad de diseminarse a otras partes del cuerpo si no se detecta a tiempo. La exposición acumulada a la radiación ultravioleta del sol a lo largo de los años es el factor asociado con mayor frecuencia a su aparición, junto con la predisposición genética y el tipo de piel de cada persona. La detección temprana es clave: cualquier lunar que cambie de forma, tamaño o color, así como una herida que no cicatriza o una mancha que crece de manera persistente, debe ser valorada por un dermatólogo. Con un diagnóstico oportuno, la mayoría de los casos de cáncer de piel responde bien al tratamiento, por lo que las revisiones periódicas de la piel forman parte importante del cuidado dermatológico preventivo.
21Efluvio telógeno
El efluvio telógeno es una caída de cabello difusa y temporal que ocurre cuando muchos folículos capilares entran al mismo tiempo en la fase de reposo del ciclo capilar. Los pacientes suelen describirlo como "caída de cabello por estrés" o "se me está cayendo mucho el cabello", y aparece generalmente entre dos y tres meses después de un evento desencadenante. A diferencia de otros tipos de pérdida de cabello, el efluvio telógeno no forma parches definidos ni deja zonas completamente sin cabello; el adelgazamiento se percibe de manera uniforme en todo el cuero cabelludo, y es común notar más cabello de lo habitual al peinarse, lavarse el cabello o al despertar sobre la almohada. Puede desencadenarse por situaciones como un parto reciente, una cirugía o enfermedad con fiebre alta, una pérdida de peso importante en poco tiempo, dietas muy restrictivas, deficiencia de hierro, alteraciones de la tiroides o periodos de estrés emocional intenso. En la mayoría de los casos, el efluvio telógeno es un proceso autolimitado: una vez que se identifica y controla la causa que lo originó, el crecimiento capilar tiende a normalizarse en los meses siguientes, aunque el cabello puede tardar en recuperar su grosor y densidad previos. Cuando la caída se prolonga más de seis meses se considera una forma crónica, por lo que la valoración con un dermatólogo es importante para descartar otras causas de caída de cabello y recibir orientación adecuada para favorecer la recuperación.
22Tiñas
Las tiñas, conocidas también como empeine o infección por hongos en la piel, son infecciones cutáneas causadas por un grupo de hongos llamados dermatofitos, que se alimentan de la queratina de la piel, el cabello y las uñas. Se presentan como manchas redondeadas, descamativas y con comezón, que pueden aparecer en distintas partes del cuerpo. Existen distintos tipos de tiña según la zona del cuerpo afectada: la tiña del cuerpo (en tronco y extremidades), la tiña de la cabeza (en el cuero cabelludo, más frecuente en niños), la tiña del pie (comúnmente llamada pie de atleta), la tiña de la ingle y la tiña de las uñas (onicomicosis por dermatofitos). El hongo se transmite por contacto directo con personas o animales infectados, o al compartir objetos y superficies contaminadas, como toallas, calzado o pisos húmedos. Es importante distinguir las tiñas verdaderas de la llamada "tiña versicolor", que a pesar del nombre es causada por un tipo distinto de hongo (una levadura) y no por dermatofitos. El diagnóstico de las tiñas requiere valoración dermatológica, ya que otras condiciones de la piel pueden presentar una apariencia similar. Con un tratamiento adecuado y oportuno, la mayoría de los casos de tiña puede mejorar de forma favorable.
23Onicomicosis
La onicomicosis, conocida coloquialmente como hongos en las uñas o uña con hongo, es una infección de la lámina ungueal causada por hongos, principalmente dermatofitos, aunque también puede originarse por levaduras o mohos no dermatofitos. Suele afectar primero las uñas de los pies y se manifiesta con engrosamiento, cambio de color y fragilidad progresiva de la uña. Esta infección tiende a evolucionar de manera lenta y, sin atención, puede volverse crónica, extendiéndose a otras uñas o a la piel de alrededor. Los hongos que la causan se desarrollan con facilidad en ambientes húmedos y cálidos, como el interior de un calzado cerrado, por lo que es una consulta habitual en zonas costeras. Aunque en etapas iniciales puede parecer un problema únicamente estético, con el tiempo puede generar molestias al caminar, dificultad para recortar la uña o incluso dolor si la uña se deforma o se engruesa de forma considerable. El diagnóstico certero requiere valoración dermatológica, ya que otras alteraciones de la uña (como traumatismos, psoriasis ungueal o alteraciones por la edad) pueden verse muy similares a simple vista. En la consulta, la dermatóloga puede tomar una muestra de la uña para confirmar el tipo de hongo involucrado antes de definir el plan de tratamiento más adecuado para cada persona, considerando la extensión de la infección y el estado general de salud del paciente.
24Pitiriasis versicolor
La pitiriasis versicolor, también llamada tiña versicolor o descrita coloquialmente como manchas blancas del sol, es una infección superficial de la piel causada por el crecimiento excesivo de un hongo tipo levadura presente de forma natural en la piel. Se manifiesta con manchas de color variable, más claras u oscuras que la piel circundante, sobre todo en tronco, cuello y brazos. Esta condición ocurre cuando las levaduras del género Malassezia, presentes habitualmente en la piel de la mayoría de las personas, se multiplican más de lo normal debido a factores como el calor, la humedad, la sudoración abundante o la piel con tendencia grasa. Las manchas suelen presentar una descamación fina apenas perceptible y bordes bien definidos; con frecuencia se notan más al broncearse la piel, ya que las zonas sanas alrededor cambian de tono mientras las áreas afectadas permanecen más claras o con una coloración distinta. La pitiriasis versicolor no representa un riesgo para la salud general y no se considera una enfermedad contagiosa en sentido estricto, pero puede ser motivo de preocupación estética, sobre todo en climas cálidos y húmedos donde tiende a ser más frecuente y a reaparecer con el tiempo. El diagnóstico es clínico y el dermatólogo puede indicar el tratamiento más adecuado según la extensión de las manchas, además de recomendaciones para reducir el riesgo de recurrencia.
25Escabiosis
La escabiosis, conocida popularmente como sarna, es una infestación de la piel causada por un ácaro microscópico llamado Sarcoptes scabiei, que se introduce en las capas superficiales de la piel para depositar sus huevecillos y provoca comezón intensa, sobre todo durante la noche, junto con pequeñas lesiones y surcos visibles en la piel. El contagio ocurre principalmente por contacto piel con piel directo y prolongado con una persona que tiene la infestación, como sucede entre convivientes del mismo hogar, parejas o niños que juegan juntos por tiempo prolongado. Con menor frecuencia, también puede transmitirse al compartir ropa de cama, toallas o prendas de vestir recién utilizadas por alguien con escabiosis activa. Las lesiones suelen aparecer entre los dedos de las manos, en las muñecas, los codos, las axilas, la cintura y los genitales; en bebés y niños pequeños también pueden presentarse en las palmas, las plantas de los pies y el rostro. El diagnóstico de la escabiosis lo realiza el dermatólogo mediante la exploración cuidadosa de la piel y de la distribución de las lesiones. Para lograr una recuperación adecuada, generalmente es necesario tratar al mismo tiempo a todos los convivientes cercanos, además de lavar en agua caliente la ropa de cama y las prendas de vestir utilizadas recientemente, con el fin de reducir el riesgo de que la infestación regrese.
26Molusco contagioso
El molusco contagioso, conocido popularmente como "verrugas de agua", es una infección cutánea causada por un virus de la familia de los poxvirus que se caracteriza por pequeñas protuberancias redondas, del color de la piel o ligeramente brillantes, con un hoyuelo o umbilicación en el centro. Estas lesiones pueden aparecer de forma aislada o en grupos, en la piel. Es una condición que se observa con frecuencia en la práctica dermatológica, sobre todo en niños en edad escolar, aunque también puede presentarse en adolescentes y personas adultas, en quienes suele relacionarse con contacto cercano de piel con piel, incluido el contacto de tipo sexual. El virus se transmite por contacto directo con las lesiones o, en menor medida, al compartir toallas, ropa o juguetes, así como en ambientes húmedos donde la piel está expuesta por periodos prolongados, como albercas o vestidores compartidos. En la mayoría de los casos el molusco contagioso es una afección benigna que no representa un riesgo para la salud general, aunque puede resultar molesta por su apariencia, por la comezón ocasional que provoca o por el riesgo de que se disemine a otras áreas de la piel por rascado. Acudir con el dermatólogo permite confirmar el diagnóstico, descartar otras condiciones de la piel que pueden confundirse con esta y valorar, según cada caso particular, si conviene esperar la resolución espontánea o iniciar algún procedimiento en consultorio.
27Queratosis actínica
La queratosis actínica, también conocida como queratosis solar, es una lesión cutánea precancerosa que se forma por el daño acumulado del sol en la piel a lo largo de los años. Se presenta como manchas ásperas, secas y escamosas, generalmente en zonas expuestas al sol como el rostro, las orejas, el cuero cabelludo y el dorso de las manos. Estas lesiones suelen ser más fáciles de identificar al tacto que a simple vista, ya que su textura rugosa, similar a la de una lija, es a menudo más notoria que su color, el cual puede variar entre tonos rosados, rojizos, marrones claros o el mismo tono de la piel circundante. Con frecuencia se presentan de manera múltiple en personas con muchos años de exposición solar acumulada, ya sea por su ocupación, actividades recreativas al aire libre o antecedentes de quemaduras solares importantes. Aunque la mayoría de las queratosis actínicas no se convierten en cáncer de piel, un número de estas lesiones puede evolucionar hacia un carcinoma epidermoide (un tipo de cáncer cutáneo) si no reciben atención médica oportuna. Por esta razón, la valoración por parte de un dermatólogo certificado resulta importante para diferenciar estas lesiones de otras afecciones cutáneas benignas y para determinar, según cada caso particular, el enfoque de tratamiento más adecuado.
28Alteraciones de uñas
Las alteraciones de las uñas, conocidas también como "uñas enfermas" o "problemas de las uñas", son cambios en el color, la forma, el grosor o la textura de las uñas de manos o pies. Incluyen manchas, engrosamiento, fragilidad, líneas o separación del lecho ungueal, y pueden originarse por infecciones, enfermedades de la piel, traumatismos o factores externos. Estas alteraciones no siempre son solo un tema estético: en muchas ocasiones reflejan un proceso que conviene identificar, como infecciones micóticas —comúnmente llamadas hongos en las uñas u onicomicosis—, psoriasis ungueal, traumatismos repetidos por el uso de calzado inadecuado o el hábito de morderse las uñas, o alteraciones asociadas a otras condiciones de salud general. Por esta razón, es recomendable que un dermatólogo revise la uña afectada para orientar el diagnóstico antes de iniciar cualquier tratamiento. La valoración incluye una exploración clínica minuciosa de la uña y, cuando es necesario, puede apoyarse en estudios complementarios para precisar si el origen es infeccioso, inflamatorio, traumático o está relacionado con otra enfermedad. El tratamiento se elige según la causa identificada y busca mejorar de forma gradual el aspecto y la salud de la uña, tomando en cuenta que el crecimiento ungueal es lento y que la recuperación completa puede tomar varios meses, especialmente en las uñas de los pies.
29Estrías
Las estrías, también llamadas rayas o marcas de estiramiento, son líneas alargadas que aparecen en la piel cuando esta se estira con rapidez y se rompen parcialmente las fibras de colágeno y elastina de la dermis. Al inicio suelen verse rojizas o moradas, y con el tiempo se aclaran hasta volverse blanquecinas o nacaradas. Pueden aparecer en cualquier zona donde la piel sufra un estiramiento o contracción importante, siendo más frecuentes en el abdomen, los senos, los muslos, los glúteos, las caderas y los brazos. Se presentan comúnmente durante el embarazo, en el estirón de crecimiento de la adolescencia, tras cambios de peso considerables o en personas que aumentan masa muscular de forma acelerada. Aunque no representan un riesgo para la salud física, las estrías pueden afectar la confianza y la relación que la persona tiene con su propia imagen corporal, sobre todo cuando aparecen en zonas visibles. En la consulta dermatológica existen distintas opciones para mejorar su aspecto y textura, aunque los resultados varían según la etapa de la estría (roja o blanca), su extensión y las características particulares de la piel de cada persona; ningún tratamiento garantiza su desaparición total, pero en la mayoría de los casos es posible notar una mejoría visible con el manejo adecuado.
30Fotoenvejecimiento y daño solar
El fotoenvejecimiento, también llamado manchas solares, piel curtida o manchas de la edad, es el daño acumulado en la piel por la exposición prolongada a la radiación ultravioleta del sol. A diferencia del envejecimiento natural, aparece antes y de forma más marcada en zonas expuestas al sol, como rostro, cuello, escote y manos. La radiación ultravioleta penetra las capas profundas de la piel y daña de forma progresiva las fibras de colágeno y elastina responsables de la firmeza y la elasticidad, mientras que las células que producen el pigmento de la piel reaccionan de manera irregular, generando manchas de tono desigual. Este proceso es acumulativo: cada exposición solar sin protección, desde la infancia, suma daño que se hace visible años después. Por ser una ciudad costera con alta radiación solar durante gran parte del año, en Mazatlán el fotoenvejecimiento es uno de los motivos de consulta dermatológica más frecuentes. Aunque el daño solar acumulado no se elimina por completo, la protección solar constante junto con tratamientos dermatológicos especializados puede mejorar de manera notable la apariencia y la salud de la piel, además de permitir la detección temprana de lesiones que requieran vigilancia.
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Síntomas
¿Presentas alguno de estos síntomas?
Comezón o Prurito (Piel y Cuero Cabelludo)
La sensación incómoda e irritante que provoca el deseo de rascarse. Puede afectar áreas específicas o todo el cuerpo y cuero cabelludo.
Manchas oscuras o Cambios de pigmentación
Aparición de parches o zonas donde la piel se vuelve más oscura que el tono natural debido a un exceso de melanina.

Manchas blancas o Zonas despigmentadas
Pérdida de color (melanina) en la piel que resulta en parches más claros o completamente blancos.
Enrojecimiento persistente en el rostro
Coloración rojiza crónica en las mejillas, nariz, frente o barbilla, que puede empeorar con el calor, alimentos o emociones.
Testimonios
Lo que dicen mis pacientes
Diana Salazar
Hace 2 meses
“La atención la de Dra. Ana es excelente muy atenta y explica perfecto los pasos a seguir. Muy profesional. 100% recomendada”
Dulce Celaya
Hace un mes
“1000000/10, ⭐⭐⭐⭐⭐ ¡Excelente derma! La atención de la doctora es súper amable y muy linda en su trato. Explica super bien el problema que presentas, las opciones que hay para tratar y el…”
Anabel Ibarra Montoya
Hace 2 meses
“EXCELENTE SERVICIO MUY PROFESIONAL Y PREPARADA. TE HACE SENTIR CONFIADA POR SU ATENCION CALIDA, SENCILLA CON UN AMBIENTE DE ARMONIA.…”
Alessandra Moneda Palomares
Hace un mes
“Estoy muy agradecida de haber encontrado a la doctora Ana, es muy profesional, amable, te explica absolutamente todo, resuelve tus dudas, es empática y trasmite confianza; la clínica/el espacio es hermoso, confío en que tendré un buen tratamiento con ella ✨🎀…”
Juan Romero
Hace un mes
“Totalmente recomendada al 100% la Dra es excelente, es empática, muy atenta, muy profesional, te explica paso a paso todo el tratamiento y siempre está al pendiente por si tienes alguna duda.”
Miguel angel
Hace 2 meses
“La atención de la Dra. Ana fue excelente, mí mamá me llevó por un quiste de grasa que tenía en la cara, la operación fue rápida y no sentí dolor, aún me cuido la cicatriz para que se vaya desvaneciendo, mí piel está muy bien con las cremas que me dió la doctora...yo la recomiendo mucho!”
Angélica Galicia
Hace 2 meses
“Muy buena atención, la Dra. Ana Gastelum es muy buena, amable y con un excelente dominio, siempre busca dar una buena atención y seguimiento”
Dra. Yolanda Rueda Ruiz
Hace un mes
“100% recomendada excelente opción para el tratamiento de tu piel, calidad humana y empatía.”
MARICELA FELIX BOJORQUEZ
Hace 2 meses
“Mi experiencia con la Dra. Ana Gastélum ha sido extraordinaria. Estoy fascinada con los resultados de Sculptra, que armonizó mi rostro de manera natural y hermosa. Además, la Toxina Botulínica y los demás tratamientos de belleza que me ha realizado han…”
rossyorozco17
Hace 2 meses
“La Dra. Ana es un amor, al pendiente de tu proceso, mi hijo tuvo una cirugia dermatólogica y yo aplicacion de Toxina Botulínica, como mejoró la apariencia de mí piel, obvio que me la cuido mucho y bajo la tutela de la Dra. Ana y me hago faciales cada mes...la recomiendo ampliamente!”
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