Logo Dra. Ana Elizabeth Gastelum Ibarra

Dermatitis seborreica

Dermatitis seborreica

¿Qué es dermatitis seborreica?

La dermatitis seborreica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que produce enrojecimiento, descamación y grasa excesiva en zonas con mayor actividad de las glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo, el rostro y el pecho. Popularmente se le conoce como "caspa" cuando afecta el cuero cabelludo, y como "costra láctea" cuando aparece en bebés. Es una condición crónica que evoluciona en brotes: puede mejorar durante algunas semanas o meses y luego reaparecer, especialmente ante situaciones de estrés, cambios de clima o descanso inadecuado. Afecta principalmente las zonas del cuerpo con mayor cantidad de glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo, las cejas, los pliegues alrededor de la nariz, detrás de las orejas y, en ocasiones, el centro del pecho. Puede presentarse en bebés recién nacidos, en la adolescencia y en la edad adulta. Es importante saber que la dermatitis seborreica no está relacionada con una higiene deficiente ni es una infección contagiosa. Se trata de una respuesta inflamatoria de la piel que, con un diagnóstico adecuado y un tratamiento dermatológico personalizado, puede controlarse de forma efectiva, permitiendo periodos prolongados sin molestias visibles.

La dermatitis seborreica es una de las consultas dermatológicas más frecuentes en México, y su forma leve —conocida comúnmente como caspa— es una molestia muy común en la población adulta en algún momento de la vida.

Síntomas Principales

  • Descamación blanca o amarillenta en el cuero cabelludo, las cejas o los costados de la nariz

  • Enrojecimiento persistente de la piel en las áreas afectadas

  • Comezón o prurito, especialmente en el cuero cabelludo

  • Piel con aspecto graso o brillante en las zonas comprometidas

  • Costras amarillentas y grasosas en bebés (costra láctea), sobre todo en la parte superior de la cabeza

  • Descamación en los pliegues nasolabiales, detrás de las orejas o en el centro del pecho

  • Aspecto de escamas finas que se desprenden con facilidad, similares a la caspa común

  • Empeoramiento notable en temporadas de frío, estrés o cambios de clima

Causas

  • Proliferación de un hongo levaduriforme llamado Malassezia, que habita de forma natural en la piel

  • Producción excesiva de grasa (sebo) por parte de las glándulas sebáceas

  • Predisposición genética o antecedentes familiares de piel grasa o sensible

  • Alteraciones en la respuesta del sistema inmunológico frente a la microbiota de la piel

  • Cambios hormonales, particularmente en la etapa neonatal o durante la adolescencia

  • Factores ambientales como el clima frío y seco, o periodos de estrés emocional prolongado

Factores de Riesgo

  • Antecedentes familiares de piel grasa, caspa persistente o psoriasis

  • Estrés físico o emocional sostenido

  • Clima frío, seco o con cambios bruscos de temperatura

  • Piel de tipo graso o mixto

  • Alteraciones del sistema inmunológico

  • Ser bebé recién nacido o adulto entre los treinta y sesenta años de edad

Si no se atiende: posibles complicaciones

  • Infecciones secundarias de la piel asociadas al rascado frecuente de las zonas afectadas

  • Afectación en la autoestima y la calidad de vida por el aspecto visible de las lesiones

  • Curso crónico con periodos de mejoría y recaídas frecuentes si no se da seguimiento adecuado

  • Extensión de la descamación y el enrojecimiento a otras áreas del cuerpo cuando no se controla a tiempo

Opciones de Tratamiento

Tratamiento tópico prescrito por el dermatólogo para reducir la inflamación y controlar la proliferación del hongo asociado
Champús medicados de uso regular indicados por el especialista para el cuero cabelludo
Rutina de limpieza facial y capilar con productos suaves y no irritantes
Ajustes en hábitos de cuidado personal y manejo del estrés como parte del abordaje integral
Valoración y seguimiento dermatológico periódico para ajustar el tratamiento según la evolución de los brotes
Procedimientos dermatológicos complementarios en consulta para casos persistentes o de difícil control

Preguntas Frecuentes

¿La dermatitis seborreica es contagiosa?

No, la dermatitis seborreica no es una enfermedad contagiosa. Aunque se relaciona con la presencia de un hongo levaduriforme llamado Malassezia que vive de forma natural en la piel de la mayoría de las personas, no se transmite por contacto físico, por compartir objetos personales ni de una persona a otra. Su aparición depende de factores individuales como la producción de grasa en la piel y la respuesta del sistema inmunológico.

¿La dermatitis seborreica tiene cura definitiva?

La dermatitis seborreica es una condición crónica que, en la mayoría de los casos, no tiene una cura definitiva, pero sí puede controlarse de manera efectiva con el tratamiento adecuado. Con el manejo dermatológico correcto, es posible reducir la descamación, el enrojecimiento y la comezón, y prolongar los periodos sin síntomas visibles, aunque pueden presentarse recaídas ocasionales.

¿Es lo mismo que la caspa común?

La caspa simple y la dermatitis seborreica están relacionadas, pero no son exactamente lo mismo. La caspa común se refiere únicamente a la descamación leve del cuero cabelludo, mientras que la dermatitis seborreica es una forma más inflamada de la misma condición, que además puede presentar enrojecimiento, comezón intensa y extenderse a otras zonas como las cejas, la nariz o el pecho.

¿Por qué le da a los bebés dermatitis seborreica o costra láctea?

En los bebés, la dermatitis seborreica se conoce como costra láctea y suele aparecer en las primeras semanas de vida, relacionada con la influencia de las hormonas maternas que aún circulan en el organismo del recién nacido. Se presenta como costras amarillentas y grasosas en el cuero cabelludo. En la mayoría de los casos es una condición temporal que mejora por sí sola en los primeros meses de vida.

¿Qué factores hacen que empeore la dermatitis seborreica?

Diversos factores pueden hacer que la dermatitis seborreica empeore, como el estrés emocional, el clima frío y seco, los cambios hormonales, el uso de productos irritantes en la piel o el cuero cabelludo, y el descanso insuficiente. Identificar y evitar estos factores desencadenantes, junto con el tratamiento indicado por el dermatólogo, ayuda a prolongar los periodos sin síntomas visibles.

Fuentes clínicas de referencia: Catálogo Maestro de Guías de Práctica Clínica, CENETEC, México